La historia de Joseph Merrick | El hombre elefante | Época victoriana

Publicado por Aran en

Nacido en 1862 en Reino Unido, Joseph Carey Merrick, más conocido como ‘El hombre elefante’ se hizo famoso debido a las malformaciones sufridas en su rostro y en su cuerpo.

Joseph Merrick
Joseph Merrick

Joseph Merrick

Joseph Merrick nación en Leicester, en Reino Unido, fue un niño sano hasta que a partir del año y medio de edad empezó a sufrir malformaciones en forma de pequeñas verrugas. Más adelante, cuando ya tenía cuatro o cinco años, se empezaron a formar bultos en sus extremidades, y su craneo empezó a crecer de forma anormal.

Esas malformaciones le impidieron llevar una vida normal desde niño, ya que no podía salir a jugar con el resto de los niños debido a que sus piernas y cadera se lo impedían.

Su madre, Mary Jane Merrick, se empeñó en que Joseph fuera al colegio. Aunque ella era una mujer de campo, sabía leer y escribir y los domingos daba clase a niños que trabajaban el resto de la semana.

En un momento dado, las malformaciones de Joseph se hicieron más que evidentes, por lo que la gente se paraba y se juntaba en la calle para mirarlo. Por lo que su madre lo llevaba y lo recogía de la escuela. Eso hizo que desde siempre tuviera una gran dependencia hacia ella.

Joseph tuvo dos hermanos menores que murieron siendo pequeños, William y Marion Eliza.

Mary Jane murió cuando Joseph tenía once años, debido a una bronconeumonía. Él siempre la recordaría como la única persona que se había preocupado siempre por él y recordó su muerte como lo peor que le había pasado en la vida.

Sufría malos tratos por parte de su madrastra y sus hermanastros, por lo que empezó a trabajar desde que era un niño, a pesar de que era mucho más difícil para él debido a sus deformidades

Su padre se volvió a casar y entonces empezó la pesadilla para Joseph. Sufría maltratos y humillaciones por parte de su madrastra y sus hermanastros. Además, la mujer de su padre le reprochaba que no trabajara y llevara sustento a la casa, escudándose en sus deformidades. Eso hizo que Joseph, que todavía era un niño, empezara a trabajar en una fábrica de cigarrillos hasta que la deformidad de su mano derecha le impidiera seguir atando hojas, por lo que fue despedido.

Joseph solía escaparse de casa y cuando su padre le encontraba, él volvía al creer que le tratarían mejor. Pero, en cambio, su madrastra le quitaba el plato a medio comer, ya que eso era más de lo que él aportaba para la casa.

Su padre le consiguió una licencia de vendedor ambulante y él vendía cosas de la mercería familiar por la calle, pero no funcionó. La gente se apiñaba a su alrededor para insultarle y siempre volvía a casa sin haber vendido nada. Además, el gremio de vendedores locales lo denunciaron por dar mala imagen a su negocio.

Durante esa época a Joseph le había salido un tumor encima de la boca que le impedía hablar con normalidad.

Al final, debido al continuo maltrato de su madrastra, Joseph se marchó de casa. Vivió con su tío Charles hasta que decidió irse a trabajar a una Workhouse, un lugar donde trabajabas a cambio de cama y comida. Las condiciones de vida eran muy duras y su tío no quería que se fuera, pero Joseph no quería ser una carga para Charles y su esposa, que esperaban un hijo.

Estuvo trabajando en la Workhouse durante cuatro años, hasta que le tuvieron que hacer una operación del tumor de la boca, que se estaba pareciendo cada vez mas a una trompa de elefante, de ahí su apodo. Le quitaron suficiente tejido para que pudiera volver a comer y a hablar.

Joseph Merrick
Imagen de la película ‘El hombre elefante’ de David Lynch

El hombre elefante

Después de la operación no quiso volver a la Workhouse, pero necesitaba hacer algo para ganarse la vida. Así que escribió a un promotor de ferias llamado Sam Torr y empezó a exhibirse en ferias de toda Inglaterra.

Una de sus exhibiciones fue ante el hospital de Leicester, en donde conoció al cirujano Frederick Treves, un hombre interesado en casos raros y excepcionales.

Como al examinarle no pudo determinar que afecciones le provocaban las deformidades, le convenció para que se presentara ante la comunidad médica de Londres, para determinar que le ocurría y si su enfermedad tenía cura.

Pero los médicos quedaron horrorizados, por que, para ellos, Joseph Merrick no era un ser humano si no un fenómeno de feria.

A finales del siglo XIX, los espectáculos de feria con ‘fenómenos’ en exhibición se prohibieron en Inglaterra, por lo que Merrick tuvo que marcharse para poder ganarse la vida.

El propio Merrick creía que sus deformidades se debían al ataque que sufrió su madre por parte de un elefante en una feria mientras estaba embarazada

Se fue a Bélgica con los cincuenta dólares que había ganado en la gira, pero allí le robaron. Logró llegar a Inglaterra sin dinero, pero al atracar en Liverpool fue acorralado y apaleado por una multitud. La policía encontró la tarjeta del doctor Treves en su bolsillo y le avisaron, fue llevado al hospital de Whitechapel en un estado agitado y enajenado.

Al llegar al hospital le pusieron en una habitación especial que se había usado para pacientes del cólera, pero como algunos de los internos se quejaron lo subieron al ático. Poco después, las autoridades del hospital le dijeron al doctor que Joseph no podía quedarse allí.

El doctor le pidió ayuda a Francis Carr Gordon, presidente del hospital, que escribió una carta al Times pidiendo ayuda para un hombre con una rara enfermedad, que no podía valerse por si mismo y al que no le quedaba mucho tiempo de vida, que además necesitaba un lugar tranquilo para vivir y pedía a los lectores si sabían de algún lugar donde podía quedarse.

La respuesta fue abrumadora, recibió gran cantidad de cartas, algunas con dinero para ayudar al Fondo Merrick. La cantidad era tal que cubriría todos sus gastos lo que le quedara de vida.

El doctor y Merrick se hicieron grandes amigos durante su estancia en el hospital y éste le describió como un hombre profundamente sensible, amante del arte y la literatura.

Sus últimos días los pasó acompañado de damas, incluida la princesa, que le tomaban la mano y charlaban con él. Eso le llenaba de alegría, había pasado prácticamente su vida solo y abandonado y sentía el rechazo de las mujeres, aunque ahora le hacían compañía para que no se pasara el día solo.

Durante ese tiempo escribió poemas e hizo maquetas de iglesias, como la que se veía desde su dormitorio, o de palacios, empezó a escribir sus memorias, también sabía cestería y regalaba pequeños cestos a todas las personas que se mostraban amable con él. Era su manera de sentirse útil.

Y un día murió. La explicación fue que se había quedado dormido (tenía que dormir sentado) y se desnucó debido al peso de su cabeza.

Los avances científicos y el cuidado que le puso el doctor Treves para que en el futuro se pudiera determinar la enfermedad que sufría Merrick, como hacer un molde de su esqueleto. Gracias a eso se ha podido saber que Joseph sufría Síndrome de Proteus, en un caso excepcionalmente grave.

Joseph Merrick vivió una vida llena de dolor y miseria, pero al final de su vida logró perdonar, mostrando una humildad y sensibilidad increíbles para alguien que había sufrido tanto.

Un hombre excepcional, tanto por dentro como por fuera.

¿Conocías la historia de Joseph Merrick?¿Qué te parece?

¡Muchas gracias por leerme!


2 comentarios

Gladys · 4 de noviembre de 2020 a las 12:25

Este hecho real describe perfectamente cómo actúa la sociedad ante lo diferente y que existe gente que se conmueve con ello.

    Aran · 24 de noviembre de 2020 a las 12:25

    Muy cierto.

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