Verano eterno | Cuentos breves #25

Publicado por Aran en

Otra semana más, otro cuento breve que he escrito a la carrera y sin motivación. Supongo que será la ola de calor y que ya llevo 25 cuentos y se me están acabando las ideas.

Espero que te guste y me cuentes que te ha parecido.

¡Muchas gracias por leerme!

Verano eterno: Cuentos breves #25
Photo by Ahmet Guerel on Unsplash

Verano eterno

Parecía que aquel día alguien había abierto las puertas del infierno, puesto que a las doce de la noche todavía hacía 40 grados, así que Ali y Alfred decidieron irse a dar un baño al embalse, en donde había una pequeña playa para que vecinos y veraneantes se refrescaran en los días más calurosos del año. Y aquel había sido un día muy duro, sobre todo para los trabajadores del campo y los obreros. 

El lugar estaba tranquilo y oscuro, nada que ver con el bullicio del día, así que dejaron las luces del coche encendidas y la radio puesta, en la que sonaba una canción de Elvis. 

Se quitaron la ropa y corriendo se metieron en el agua, no estaba muy fresca pero ahí se sentían mucho mejor que en el asfixiante exterior. 

Estuvieron un rato jugando en el agua, nadando cerca de la orilla, sintiendo que la vida era maravillosa y que aquel iba a ser el verano de sus vidas. Habían terminado el instituto y el futuro era suyo.

Decidieron guardar ese recuerdo entre los más preciados para acudir a él en las oscuras, solitarias y frías noches de invierno. 

Querían bailar bajo las estrellas, tostarse bajo el sol en el muelle, dormir cada día hasta tarde, hacer picnics en el embalse o soñar despiertos a la luz de la luna. 

No querían que aquella sensación de libertad se acabara, incluso ese calor sofocante era preferible a la nieve y el viento helado de los meses de invierno. 

Así que hicieron algo que jamás se les habría ocurrido. Algo que parecía sacado de las antiguas leyendas del pueblo, algo en lo que en realidad nunca habían creído. 

A la mañana siguiente unos turistas encontraron el coche con las puertas abiertas y sin batería, además de la ropa de Ali y Alfred tirada en la orilla de la playa. 

No había ni rastro de ellos y en el pueblo se habló de su desaparición durante semanas. Les buscaron por todas partes y por todo el país, pero lo que no sabían las autoridades es que no se habían ido muy lejos. Y estaban bien. Habían hecho un pacto con la criatura del embalse y habían hecho de sus vidas el verano de sus sueños. Habían convertido sus vidas en un verano eterno. 

Fin


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