Naturaleza muerta | Cuentos breves #16

Publicado por Aran en

Otro cuento breve que escribo con prisas y el mismo día de la publicación. En esta ocasión he querido escribir uno que tal solo tuviera 300 palabras. Ha sido todo un reto para mí porque tenía mucho más que contar pero a veces hay restricciones de palabras y quería ver si era capaz de escribir uno tan corto.
Cuentos breves #16: Naturaleza muerta
Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash
Naturaleza muerta

Se pasó la tarde en su estudio, alejado del mundanal ruido, recluido entre sus pinturas, disfrutando de la soledad que le brindaban aquellos momentos. 

Allí dentro olía a pintura y a flores, aunque él ya no era capaz de distinguir ninguno de ellos. Se había acostumbrado tanto que ya formaban parte de él, al igual que los colores que utilizaba para pintar sus obras de arte y que manchaban sus manos y brazos, como si se tratara de su piel. 

En esa ocasión había decidido hacer algo diferente, algo que nunca había hecho antes. Estaba pintando una naturaleza muerta. Tenía ante él un jarrón con flores blancas con varias frutas dispuestas a su alrededor, una granada, una manzana roja, grosellas, unas fresas y unas frambuesas. 

Había cambiado la disposición varias veces, y tanto las frutas como el ramo se le habían ido pudriendo en el proceso. Al final era esa putrefacción la que estaba buscando sin siquiera darse cuenta.

Llevaba horas sin salir, sin mirar siquiera la hora, sin comer, sin ver un alma. Los pinceles se habían convertido en un apéndice de su propia mano y se movían con rapidez, retocaban aquí y allá, las luces, las sombras, los colores. 

Estaba tan metido en su propio cuadro que no se dio cuenta de lo que estaba pasando en el exterior. No escuchó el insistente timbre de la puerta, los gritos lejanos, los aviones sobrevolando su casa, la gente del pueblo corriendo hacia los refugios. No se dio cuenta del incendio que había arrasado el bosque que les rodeaba, ahora todo cenizas. Lo importante para él estaba ocurriendo en aquella habitación. 

Lo más extraño es que, cuando la bomba cayó sobre su casa y arrasó con todo, lo único que quedó en pie fue aquel extraño cuadro, aquella naturaleza muerta. 

Fin


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