El círculo de las hadas | Cuentos breves #20

Publicado por Aran en

Otra semana en la que me ha costado escribir un nuevo cuento breve. Ya llevo 20 y ya sabía que no todos iban a ser igual de fáciles y que tampoco todos iban a tener la misma calidad. 

Para este nuevo cuento me he inspirado en los famosos círculos de las hadas, aunque me gustaría escribir más sobre este tema, supongo que serán fuente de inspiración para próximos cuentos. 

Espero que te guste.

¡Muchas gracias por leerme! 

El círculo de las hadas: Cuentos breves #20

Photo by Sebastian Unrau on Unsplash

 

El círculo de las hadas

‘Cuenta la leyenda que un hombre que estaba paseando por este bosque, un joven escritor en busca de inspiración, se encontró perdido de repente y al darse cuenta de que estaba oscureciendo y no encontraría la salida se apoyó en un árbol y se quedó dormido. Al despertar estaba anocheciendo y a lo lejos observó varias luces moviéndose, iban y venían y se movían en círculos. Su mente racional creyó que se trataba de luciérnagas así que decidió seguirlas. Pronto comprobó que no podían ser luciérnagas, pues eran de tonos diferentes, azules, verdes y violetas, aún así, decidió continuar por si había dado con alguna especie nueva de insecto. El bosque era antiguo y estaba repleto de secretos y maravillas. Las luces pasaron al lado de un dolmen que estaba oculto entre los árboles, después siguieron por un camino escondido a los ojos de los humanos, y terminaron en un claro en que había un enorme círculo formado por pequeñas flores silvestres y setas. El hombre era culto y había oído hablar de los círculos de las hadas, sabía que no debía entrar bajo ninguna circunstancia, pues la hadas se lo llevarían a su mundo y allí no podría comer ni beber nada, pues si no, se quedaría para siempre. Pero había ido a aquel lugar en busca de las musas, y las había encontrado, estaban justo ahí, flotando en medio del círculo de las hadas. Era la señal que llevaba meses buscando, así que dio un pasó y se colocó en medio.

Al principio no ocurrió nada pero después las luces se multiplicaron y le rodearon hasta cegarle.

Cuando despertó no se acordaba de nada y le dolían los huesos, al mirar sus manos éstas estaban arrugadas y cubiertas de manchas, eran las de un viejo. Habían pasado cuarenta años. Cuarenta años perdidos para siempre’

— Dicen que ese hombre es usted —. Dijo la enfermera mientras le colocaba la vía.

— No estoy loco —. Agregó él.

— No creo que lo esté —. Añadió la enfermera.

— ¿Y por qué estoy aquí?

— Puede que esto no sea real, a lo mejor todavía está atrapado en el círculo de las hadas.

Fin 

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